Emprendimiento como profesión

4 motivos para adoptar el emprendimiento como profesión

Hoy hablaremos de profesionales que trabajan (o trabajaban) para una empresa.

Son personas que ejercen una profesión dentro de la empresa. Tienen más o menos años de experiencia y una buena formación. Estos profesionales pueden encontrarse en situaciones muy dispares.

Pueden tener muchos años de experiencia a sus espaldas y trabajar dentro de la empresa en un puesto de responsabilidad al que han llegado porque se han reconocido sus méritos.

También pueden tener esos mismos años de experiencia y no haber logrado alcanzar el nivel de responsabilidad o salarial que les hubiera gustado dentro de la compañía. Si además la experiencia laboral con la que cuentan no es muy extensa, es menos probable aún que hayan conseguido sus aspiraciones laborales.

Por último, están los que, encontrándose en una u otra situación, se ven de repente fuera de la empresa, debido a diferentes causas (crisis, problemas económicos de la empresa, políticas de reducción de plantilla, etc.)

 

Emprendimiento como profesión

Para cualquier profesional que se encuentre en una de las situaciones anteriormente nombradas veremos que adoptar el emprendimiento como profesión les reportará beneficios de diferentes maneras.

No estamos hablando de que tenga que abandonar la profesión que ha tenido hasta ahora y por la que puede sentir vocación, sino de utilizar el emprendimiento para conseguir alcanzar sus metas.

El profesional podrá identificarse con uno o varios de los siguientes motivos para operar un cambio en su situación:

1. Para lograr una realización profesional y/o profesional

Para lograr una realización profesional y salarial que no consigue dentro de la empresa para la que trabaja ahora.

Durante la crisis anterior, los sueldos se congelaron y hasta se redujeron. Incluso dentro de las empresas más potentes, se ralentizó la contratación y para mantener e incrementar la rentabilidad, cada trabajador tuvo que asumir más funciones y sobrecarga de trabajo.

También se redujeron las promociones internas y el reconocimiento económico que conllevaban.

Además, la reforma laboral hizo posible que contratar a nuevos trabajadores saliera mucho más rentable que mantener a los más antiguos, por lo que, en muchos casos, se prefirió contratar a alguien nuevo para un puesto de responsabilidad que ascender internamente a alguien con muchos años dentro de la empresa y con méritos suficientes.

Parecía que la crisis económica ya había quedado atrás y que, al fin, todo esto sería parte del pasado. Y de repente… nos vemos arrastrados a otra crisis donde seguramente volveremos a ver cosas parecidas.

En estas situaciones de desánimo o frustración, adoptar el emprendimiento como profesión es más que recomendable.

Hablamos de profesionales con un gran conocimiento de su sector y buenos contactos en el mismo, lo que les resultará muy útil a la hora de emprender su propio proyecto. Esto hace que estos proyectos emprendedores tengan una tasa de éxito muy alta.

2. Para cambiar de vida

Este motivo tiene que ver con unas inquietudes que en muchos casos van más allá del tema laboral.

Quizá a este profesional le encanta lo que hace, a lo que se dedica (por ejemplo, a la programación informática), pero siente que no está del todo a gusto trabajando de esa manera y para esa empresa.

A lo mejor le gustaría disponer de las tardes libres para dedicarlas a algún hobby. O preferiría poder organizar él mismo su tiempo de trabajo según sus necesidades familiares.

Si decide iniciar su proyecto emprendedor, él podrá fijar las condiciones de trabajo, los horarios, con qué tipo de cliente trabajar, qué tipo de encargo aceptar y cuál no, etc. Supondrá un cambio de vida sin tener que hacer un cambio en su profesión.

3. Para llegar a la excelencia

Este motivo aparece en los casos en que el profesional no esté del todo satisfecho con el trabajo que desarrolla dentro de la empresa pero no quiere pensar en abandonarla.

Podemos estar hablando de uno de los fundadores o un empleado que tenga relaciones familiares con los responsables de la misma o que mantenga un vínculo estrecho con las personas que allí trabajan o con la labor que desarrolla la empresa.

Hablamos de trabajadores muy involucrados con la empresa, que tienen pasión por su trabajo y están motivados ante las ideas que proponen.

En estos casos, también es bueno adoptar el emprendimiento. Más concretamente el intraemprendimiento.

Si este profesional decide ser un intraemprendedor podrá trabajar en nuevas líneas de negocio o iniciativas innovadoras dentro de la empresa que darán beneficios a ambas partes.

Él podrá desarrollar sus cualidades como profesional y emprendedor, además de verse recompensado económicamente por ello. La compañía podrá utilizar sus ideas y creatividad para superarse y alcanzar los objetivos marcados.

Así, de formar parte del cambio, un intraemprendedor pasa a promoverlo.

4. Para aprovechar una oportunidad de negocio

En momentos como éste, en el que el mundo que conocemos ha sufrido una importante sacudida, podemos hacer dos cosas.

  1. Podemos quedarnos quietos, añorando lo que teníamos antes y cómo era la realidad que conocíamos hasta hace unos meses.
  2. Podemos movernos y observar cómo evoluciona la situación para poder detectar nuevas oportunidades de negocio.

Eso significa nuevas oportunidades para crear tu propio proyecto o reorientar el que ya tienes. Si das a los usuarios lo que piden, lo que necesitan en el momento actual, no te faltarán clientes. Es la definición práctica de emprendimiento como profesión.

 

Y tú, ¿con cuál de estos motivos te sientes más identificado?

 

 

Si quieres profundizar más en este tema, puedes leer también nuestro post 20 señales de que tienes espíritu emprendedor.

 

 



Compartir